Absentismo
Bajas por dolor de espalda: por qué son las más largas y qué hacer
Es la primera causa de baja por trastorno musculoesquelético, la que más recae y la que peor se gestiona en el momento del regreso. Qué las alarga, qué las acorta y dónde está el margen real.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
Si miras tu cuadro de absentismo por causa, hay bastantes posibilidades de que la espalda esté arriba. La EU-OSHA identifica los trastornos musculoesqueléticos como el problema de salud laboral más extendido de Europa, y dentro de ellos la zona lumbar es la que más días de trabajo se lleva.
Lo interesante para una dirección no es ese dato, que ya se conoce. Es que la duración de esas bajas depende de factores bastante distintos de los que se suponen.
Lo que no predice la duración
Empecemos por ahí, porque cambia el enfoque de un programa entero.
La gravedad de los hallazgos en una imagen predice bastante mal cuánto va a durar una baja por lumbalgia. Las hernias y las degeneraciones discales aparecen con frecuencia en resonancias de personas sin ningún dolor. Una lumbalgia inespecífica —que es la gran mayoría— no tiene una lesión visible que explique su duración.
Tampoco lo predice bien la intensidad del dolor en los primeros días. Hay episodios muy dolorosos que se resuelven en dos semanas y molestias moderadas que se convierten en cuatro meses.
Lo que sí la predice
Los factores que la investigación asocia de forma consistente con la cronificación y con bajas más largas son, en buena medida, factores del trabajo y de la conducta:
- Miedo al movimiento y creencias sobre la fragilidad de la espalda. Quien cree que moverse va a dañarle, se mueve menos y tarda más.
- Reposo prolongado. Es el factor más modificable de todos y sigue siendo lo que recomienda mucha gente de buena fe.
- Insatisfacción laboral y mala relación con el mando directo. Aparecen como predictores de duración en múltiples estudios, y es un hallazgo que incomoda porque no se resuelve con fisioterapia.
- Expectativa del propio trabajador sobre cuándo va a volver. Es uno de los mejores predictores individuales que existen.
- Ausencia de adaptación del puesto al volver: si el regreso es al 100 % del mismo trabajo, la recaída es mucho más probable.
- Episodios previos. La mejor predicción de una baja por espalda es haber tenido otra.
La duración de una baja por lumbalgia se decide más en la conversación con el mando y en la vuelta al puesto que en la resonancia.
Lo que dicen las guías clínicas
Conviene conocerlo porque muchas veces la empresa recomienda lo contrario sin saberlo. Las guías internacionales de lumbalgia inespecífica coinciden bastante:
- Mantener la actividad dentro de lo tolerable, y evitar el reposo en cama.
- No hacer imagen de forma rutinaria en ausencia de signos de alarma. La resonancia precoz se asocia a más intervencionismo y peores resultados funcionales.
- Ejercicio terapéutico como pilar del tratamiento, especialmente en el dolor que se prolonga.
- Educación y tranquilización: explicar que el dolor lumbar es frecuente, que rara vez indica algo grave y que el movimiento es parte de la solución.
- Volver al trabajo pronto, con adaptación si hace falta, en lugar de esperar a estar sin ningún dolor.
Ese último punto es el que más choca con la práctica habitual. El criterio no es «volver cuando no duela nada», es «volver a una tarea que se pueda hacer mientras se sigue mejorando».
La recaída, que es donde está el dinero
Una parte importante de las bajas por espalda son segundas o terceras del mismo caso. Y son más largas que la primera. En términos de coste, si tus datos muestran ese patrón, es la partida con más margen de todo tu absentismo.
La causa habitual no es misteriosa: se dio el alta cuando desapareció el dolor, y desaparecer el dolor ocurre antes de que la persona haya recuperado capacidad de carga. Vuelve al mismo puesto con la misma capacidad que tenía cuando se lesionó, y el resultado es previsible.
Qué puede hacer la empresa
Cinco cosas, ordenadas por lo que cuestan:
- Cambiar el mensaje. Que nadie diga «con la espalda, cuidado de por vida». Formar a los mandos en qué decir cuando alguien declara una molestia es gratis y tiene efecto.
- Protocolo de reincorporación con adaptación temporal de tareas y fecha de revisión.
- Acceso rápido a valoración cuando aparece la molestia, no cuando ya hay baja. Es la diferencia entre tres sesiones y tres meses.
- Reducir la demanda del puesto donde se concentran los casos: ergonomía, ayudas mecánicas, rotación de tareas. Competencia del servicio de prevención.
- Programa de ejercicio específico y progresivo, no una charla postural. Los programas de ejercicio en el ámbito laboral son de las intervenciones con mejor respaldo sobre dolor y días de baja.
Lo que hay que dejar claro
La empresa no gestiona la baja médica ni decide el alta: eso es del médico y de la mutua. Y no accede al diagnóstico de nadie. Lo que sí puede hacer es todo lo anterior, que es bastante, y que actúa sobre los factores que de verdad predicen la duración.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Todo lo que predice la duración de una baja por lumbalgia —el miedo al movimiento, el reposo, la falta de adaptación al volver— tiene algo en común: se aborda con información y con capacidad, no con reposo ni con imagen.
Empezamos por la columna porque es a la vez la causa mayoritaria y la más tratable de tu cuadro de bajas. Y porque el mensaje importa tanto como el ejercicio: una plantilla que entiende que su espalda es fuerte y que moverse forma parte de la solución genera episodios más cortos, aunque no cambie nada del puesto.
Preguntas frecuentes
¿Por qué son tan largas las bajas por dolor de espalda?
Porque su duración depende poco de los hallazgos de imagen y mucho de factores modificables: miedo al movimiento, reposo prolongado, expectativa del trabajador sobre su regreso, satisfacción laboral y si el puesto se adapta o no al volver. Cuando no se tocan esos factores, el episodio se alarga.
¿Hay que esperar a que no duela nada para volver al trabajo?
Las guías clínicas recomiendan lo contrario: volver pronto a una tarea que se pueda realizar, con adaptación si hace falta, mientras continúa la mejora. Esperar a la ausencia total de dolor alarga la baja y no mejora el resultado.
¿Sirve hacer una resonancia cuanto antes?
En ausencia de signos de alarma, no se recomienda de forma rutinaria. La imagen precoz se asocia a más intervencionismo y peores resultados funcionales, porque muestra hallazgos frecuentes en personas sin dolor que acaban explicando mal el problema.
¿Por qué recaen tantas bajas por lumbalgia?
Porque el alta suele coincidir con la desaparición del dolor, que ocurre antes de recuperar capacidad de carga. La persona vuelve al mismo puesto con la misma capacidad que tenía al lesionarse. Es el patrón más caro y el más evitable.
¿Qué puede hacer la empresa si no puede acceder al diagnóstico?
Bastante: cambiar el mensaje de los mandos, tener un protocolo de reincorporación con adaptación temporal, facilitar valoración rápida cuando aparece la molestia y no cuando ya hay baja, mejorar la ergonomía del puesto y ofrecer un programa de ejercicio progresivo.
El siguiente paso
Si la espalda encabeza tu cuadro de bajas, es la palanca que mueve el indicador antes. El diagnóstico inicial dice en qué puestos se concentra y qué hacer con cada uno.
Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.
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Cómo lo trabajamos
Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.