Ir al contenido
SOMA. Prevención — fisioterapia en Barcelona y Maresme SOMA. Prevención
Inicio El viaje Perfiles Empresas Sobre Roger ContactoBlog
ES CA EN
Escríbenos
Escríbenos

Hábito

Por qué nadie se apunta a tu programa de bienestar

La participación baja no es un problema de comunicación ni de desinterés. Casi siempre es un problema de diseño, y tiene ocho causas identificables. Además, quien se apunta es quien menos lo necesita.

Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·

La conversación se repite: se lanza un programa, se apunta el 8 % de la plantilla, y la conclusión es que «a la gente no le interesa la salud». Lo que suele ocurrir es que el programa estaba diseñado para una parte muy concreta de la plantilla y no lo sabía.

El problema de fondo: quién se apunta

Es el fenómeno mejor documentado de este campo y el que más distorsiona los resultados: los programas de bienestar los usa de forma desproporcionada quien ya cuida su salud. Personas que entrenan, que no tienen dolor y que están en el turno de oficina.

Eso tiene dos consecuencias incómodas. La primera, que el programa aporta poco valor añadido a quien participa. La segunda, que quien más lo necesitaría —el turno de noche, el puesto de carga, quien ya tiene dolor, quien no ha hecho deporte nunca— es precisamente quien no aparece.

Si tu programa de bienestar tiene una participación del 15 % y son los mismos quince que ya iban al gimnasio, tu inversión no está tocando el problema que te preocupa.

Las ocho causas de la baja participación

  1. El horario. Programado en horario de oficina, excluye a turnos y a producción. Es la causa número uno y la más fácil de comprobar: mira la participación desagregada por turno.
  2. Fuera de jornada. Pedir a alguien que se quede una hora más después de un turno de ocho es pedir mucho, y quien tiene cargas familiares directamente no puede.
  3. El formato asusta. «Clase de entrenamiento funcional» excluye a quien lleva quince años sin hacer ejercicio y no quiere que lo vean intentándolo.
  4. El sitio. Un espacio compartido, con compañeros mirando, en ropa de trabajo. La vergüenza es un factor real y casi nunca se contempla.
  5. No hay permiso real. El mando dice que sí en teoría y pone cara cuando alguien se va. Con eso basta para que no vaya nadie.
  6. Desconfianza sobre los datos. Si la gente sospecha que la empresa sabrá quién tiene dolor o quién no está en forma, no participa. Con razón.
  7. No resuelve nada concreto. Un programa genérico de «bienestar» compite con la vida de la gente. Uno que promete que deje de dolerte la espalda al final del turno, no.
  8. Se anunció una vez. En un correo, en enero.

Qué sube la participación

Por orden de efecto, según lo que hemos visto funcionar:

  • Dentro de la jornada y en el cambio de turno. Es la medida que más cambia la cifra, y la que más cuesta conseguir de dirección. Sin ella, el resto es maquillaje.
  • En el centro de trabajo, no en un gimnasio a veinte minutos.
  • Grupos pequeños y homogéneos. Que nadie sienta que es el que peor está de la sala.
  • Empezar por un problema real. «Programa para el dolor de espalda del turno de tarde» convoca; «plan de bienestar», no.
  • Confidencialidad explicada de forma concreta: qué datos se recogen, quién los ve y qué recibe la empresa. Que sea la propia empresa quien lo explique, y que sea verdad.
  • Que el mando participe. Es la señal más potente de que el permiso es real.
  • Invitación directa y personal, no un cartel. Especialmente para quien ya ha declarado molestias.
  • Que la primera sesión no exija nada. Una valoración, una conversación. Nadie se compromete a doce semanas sin saber qué hay dentro.

Cómo medirlo bien

La cifra global de participación es la menos útil. Lo que informa:

  • Participación por turno, centro y tipo de puesto. Aquí aparece el problema real.
  • Participación del grupo diana: si el programa es para dolor lumbar en almacén, qué porcentaje del almacén participa.
  • Adherencia, no solo inscripción: cuántas sesiones completa quien se apunta.
  • Abandono y en qué semana se produce. El patrón dice mucho del diseño.

La pregunta más útil

Antes de rediseñar nada, hay una pregunta que da más información que cualquier encuesta de satisfacción: preguntar a quien no participó por qué no. En grupos pequeños, sin su mando delante y con alguien que no sea de RRHH si es posible.

Las respuestas suelen ser concretas y accionables: «acaba a las cinco y yo entro a las dos», «no voy a hacer eso delante de mi encargado», «lo intenté y me dolió más». Ninguna de las tres se resuelve comunicando mejor.

Por qué en SOMA empezamos por la columna

El sesgo de autoselección que explica este artículo tiene una solución que hemos comprobado: cambiar el enunciado. «Plan de bienestar» convoca a quien ya entrena; «programa para el dolor de espalda del turno de tarde» convoca a quien lo tiene.

Empezamos por la columna también por eso: porque es un problema que la gente reconoce como propio y que puede describir en una frase. Es la puerta de entrada más eficaz que conocemos a una plantilla que no participa en nada, y una vez dentro se puede trabajar el resto.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tan poca participación en los programas de bienestar?

Las causas más frecuentes son el horario —programado en horario de oficina, excluye a turnos y producción—, exigir tiempo fuera de jornada, formatos que intimidan a quien no entrena, falta de permiso real del mando, desconfianza sobre el uso de los datos y programas demasiado genéricos.

¿Quién participa realmente en estos programas?

De forma desproporcionada, quien ya cuida su salud: personas que entrenan, sin dolor y en turno de oficina. Es el sesgo de autoselección, el fenómeno mejor documentado del campo, y explica que el programa aporte poco valor añadido y no llegue a quien más lo necesita.

¿Qué medida aumenta más la participación?

Programar dentro de la jornada y en el cambio de turno, en el propio centro de trabajo. Es lo que más cambia la cifra y lo que más cuesta conseguir de dirección; sin ello, el resto de medidas tienen efecto limitado.

¿Cómo se mide bien la participación?

Desagregada por turno, centro y tipo de puesto; como porcentaje del grupo diana al que se dirige el programa; y con datos de adherencia y de abandono, no solo de inscripción. La cifra global es la menos informativa.

¿Cómo se convence a quien nunca ha hecho ejercicio?

Con grupos pequeños y homogéneos para que nadie se sienta el que peor está, con una primera sesión que no exija nada —una valoración o una conversación—, con invitación personal en lugar de cartel, y planteando el programa desde un problema concreto suyo, no desde el bienestar en abstracto.

El siguiente paso

Si tu programa tiene participación baja, el diagnóstico suele estar en el diseño y no en la plantilla. Podemos revisarlo antes de relanzarlo.

Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.

Seguir leyendo

Cómo lo trabajamos

Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.

Fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya
Escríbenos

Información básica sobre protección de datos

Responsable
Roger Pont Bosch (SOMA. Prevención) · NIF 39414613L · administracion@somabyrogerpont.com
Finalidad
Atender tu consulta, procesar las respuestas de los tests y gestionar la relación como paciente o como empresa cliente.
Legitimación
Tu consentimiento explícito y, si ya hay relación, la ejecución de esa relación. Puedes retirarlo cuando quieras.
Datos de salud
Las respuestas del test describen síntomas: son datos de salud (art. 9 RGPD) y se tratan solo con tu consentimiento explícito.
Destinatarios
No se venden ni se ceden. Intervienen como encargados Google Ireland, WhatsApp Ireland y el proveedor de alojamiento.
Conservación
Dos años desde la última interacción si no llegas a ser paciente. Si lo eres, los plazos de la historia clínica.
Derechos
Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad, escribiendo al email de arriba. Y reclamar ante la AEPD.