Planificación
Nutrición, ejercicio, cohesión y ergonomía: las cuatro palancas del bienestar
La mayoría de planes trabajan una y esperan resultados de las cuatro. Cada palanca actúa sobre un problema distinto y conviene saber cuál toca la tuya.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
Cuando una empresa decide "hacer algo de bienestar", suele elegir la palanca que le resulta más visible o más fácil de contratar. El problema es que cada una actúa sobre cosas distintas, y elegir la equivocada equivale a tratar un problema con la herramienta de otro.
1. Ejercicio y salud musculoesquelética
Sobre qué actúa: dolor de espalda, cuello y hombro, absentismo por trastornos musculoesqueléticos, capacidad de trabajo, sueño y estado de ánimo.
Cuándo es tu palanca: si tus bajas largas son de espalda, si tienes puestos con manipulación de cargas o trabajo repetitivo, o si tienes plantilla con edad media alta.
Qué funciona: ejercicio pautado y progresivo, dentro de jornada, con acceso a valoración individual para quien tiene síntomas. Lo que no funciona es la clase voluntaria a la que se apunta quien ya entrenaba.
Indicador: días de baja por causa musculoesquelética, personas con episodios repetidos y encuesta de molestias.
2. Nutrición
Sobre qué actúa: energía a lo largo de la jornada, salud metabólica a medio plazo y, de forma indirecta, sobre el sueño.
Cuándo es tu palanca: si tienes comedor propio o cátering, turnos de noche, o una plantilla con factores de riesgo cardiovascular detectados en la vigilancia de la salud.
Qué funciona: cambiar lo que hay disponible en la empresa —comedor, máquinas, opciones para el turno de noche— pesa más que informar. Las charlas de nutrición sin cambiar la oferta tienen efecto limitado.
Indicador: difícil a corto plazo. Uso real de las opciones saludables ofrecidas, y datos agregados de la vigilancia de la salud a medio plazo.
3. Cohesión de equipo
Sobre qué actúa: clima, conflicto, colaboración entre áreas, sentimiento de pertenencia y, de forma indirecta, rotación.
Cuándo es tu palanca: tras una fusión o reorganización, con equipos nuevos, con conflicto entre departamentos o con equipos distribuidos que apenas se ven.
Qué funciona: actividades con un objetivo definido y seguimiento posterior. Lo que no funciona es la jornada anual de actividades sin conexión con el trabajo real, que genera un efecto que dura una semana.
Indicador: encuestas de clima por equipo y rotación por área.
4. Ergonomía
Sobre qué actúa: condiciones físicas del puesto, riesgo derivado de posturas, cargas y repetición.
Cuándo es tu palanca: siempre que haya puestos con manipulación de cargas, trabajo repetitivo o pantallas muchas horas. Y además, en parte, es obligación legal a través de la evaluación de riesgos.
Qué funciona: evaluación real del puesto y modificación de lo que se puede modificar. Y algo que se olvida: formar en el uso de lo que se ha comprado. Una silla ergonómica mal regulada no es una silla ergonómica.
Indicador: molestias por puesto y evolución tras la intervención.
Cómo se combinan
La cuestión no es elegir una sino saber cuál es la principal y cuáles la acompañan.
Ergonomía y ejercicio se complementan de forma directa: la primera reduce la demanda del puesto, el segundo aumenta la capacidad de la persona. Trabajar solo una de las dos deja la mitad del problema en pie.
Es la combinación más rentable en empresas con problema musculoesquelético, que son la mayoría. Nutrición y cohesión aportan sobre otros indicadores y tienen sentido cuando el diagnóstico apunta ahí.
El error de repartir por igual
Un plan que dedica el mismo esfuerzo a las cuatro palancas suele conseguir poco en todas. Es preferible concentrar en la que responde al problema detectado, consolidarla, y añadir las demás en los años siguientes.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
De las cuatro palancas, ergonomía y ejercicio son las que se complementan de forma más directa: una reduce la demanda del puesto, la otra aumenta la capacidad de la persona.
Empezamos por la columna porque es donde ambas se encuentran. La evaluación del puesto dice cuánta carga llega; la valoración del eje dice cuánta puede absorber esa persona hoy. Trabajar solo una de las dos deja la mitad del problema en pie, y es lo que explica que tantos planes con buena ergonomía sigan teniendo las mismas bajas.
Preguntas frecuentes
¿Por cuál de las cuatro palancas conviene empezar?
Por la que responda al problema que aparece en tus datos: bajas largas por causa, rotación por área, resultados agregados de la vigilancia de la salud y encuesta de molestias. En la mayoría de empresas con problema de absentismo, la combinación de ergonomía y ejercicio es la más rentable.
¿Sirven las charlas de nutrición?
Poco por sí solas. Lo que más influye es cambiar la oferta disponible en la empresa —comedor, máquinas, opciones para el turno de noche—, porque actúa sobre el entorno y no solo sobre la información. La formación tiene más efecto cuando acompaña a un cambio real de la oferta.
¿La ergonomía no es responsabilidad del servicio de prevención?
La evaluación ergonómica del puesto forma parte de la evaluación de riesgos y corresponde al servicio de prevención. Lo complementario es formar en el uso de lo que se ha implantado y trabajar la capacidad física de la persona, que es otra vía y no está cubierta por esa obligación.
¿Se pueden trabajar las cuatro a la vez?
Se puede, pero suele rendir menos. Repartir el mismo esfuerzo entre las cuatro consigue poco en todas. Es más eficaz concentrar en la palanca que responde al problema detectado, consolidarla durante un año y añadir las demás progresivamente.
El siguiente paso
Trabajamos las cuatro palancas, pero no todas a la vez ni en el mismo orden. En la primera llamada definimos cuál es la tuya y con qué indicador se comprueba.
Y si todavía no quieres hablar con nadie: nueve preguntas, tres minutos y te decimos por dónde empezar.
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Cómo lo trabajamos
Contenido divulgativo dirigido a responsables de RRHH y dirección. No sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención de riesgos laborales, de tu gestoría ni una valoración sanitaria individualizada.