Fisioterapia deportiva
Periostitis tibial: el dolor en la espinilla del que empieza a correr
Aparece en la cara interna de la tibia cuando se sube el volumen demasiado rápido. Cómo distinguirla de una fractura por estrés, cuánto tarda y qué hay que cambiar para que no vuelva.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
Es la lesión clásica de la primera temporada de running y de la vuelta después de meses parado. Duele en la cara interna de la tibia, en una franja de varios centímetros, y al principio solo molesta al empezar a correr: después se calienta y casi desaparece. Ese detalle es el que hace que se siga corriendo durante semanas.
Qué es
El nombre correcto es síndrome de estrés tibial medial. Se llama periostitis porque se atribuyó a la inflamación del periostio —la capa que envuelve el hueso—, y hoy se entiende como un problema de sobrecarga del hueso y de la musculatura que se inserta en él, en un continuo que en su extremo acaba en la fractura por estrés.
Eso último es lo importante: periostitis y fractura por estrés no son dos cosas separadas, son dos puntos de la misma línea. Y por eso conviene no ignorarla.
Cómo distinguirla de una fractura por estrés
Es la duda más relevante y hay señales bastante orientativas:
- Extensión. La periostitis duele en una franja difusa de varios centímetros. La fractura por estrés duele en un punto muy concreto, que se puede señalar con un dedo.
- Evolución en la sesión. La periostitis mejora al calentar y vuelve después. La fractura por estrés empeora conforme avanza la actividad.
- Dolor en reposo y nocturno. Poco habitual en la periostitis, más frecuente en la fractura.
- Salto a una pierna. En una fractura por estrés suele ser claramente doloroso o imposible.
- Imagen. La radiografía puede ser normal en fases iniciales de una fractura por estrés; la resonancia es más sensible. La decisión es médica.
Regla práctica: si puedes señalar el dolor con la punta de un dedo y el salto a una pierna duele, deja de correr y consulta. No es una periostitis sin más.
Por qué aparece
- Aumento brusco de volumen o de intensidad. Es la causa número uno y aparece en casi todos los casos.
- Volver después de un parón con el volumen que se tenía antes.
- Superficie y calzado: cambio a asfalto, zapatillas muy gastadas o un cambio brusco de tipo de zapatilla.
- Poca fuerza en la pierna y poca capacidad del tobillo y del pie de absorber impacto.
- Cuestas y cambios de terreno, frecuentes en la zona: correr por la costa combina desnivel y asfalto.
- Factores de riesgo del hueso: disponibilidad energética baja, comer por debajo de lo que se gasta, salud ósea comprometida. Es un punto que hay que preguntar siempre.
Qué hacer
No es reposo absoluto ni seguir corriendo. Es ajustar la carga y construir capacidad:
Plazos: de dos a seis semanas en un cuadro leve tratado a tiempo. Si se ha arrastrado meses corriendo con dolor, puede llevar bastante más. Y si es una fractura por estrés, el plazo es otro: de seis a doce semanas de consolidación bajo control médico.
La regla que evita la recaída
Lo que importa no es cómo te sientes corriendo, es cómo está la zona a las veinticuatro horas. Si al día siguiente está igual o mejor, la dosis fue correcta. Si está peor, fue demasiado aunque durante la carrera no molestara. Aplicada de forma sistemática, esa regla evita más recaídas que cualquier plantilla.
La conclusión
La periostitis tibial es un aviso de que la carga ha subido más rápido de lo que la pierna podía absorber. Se resuelve bien si se atiende pronto, y se convierte en un problema largo si se corre con ella tres meses. Lo que evita la siguiente no es descansar: es tener más fuerza en la pierna y subir el volumen con cabeza.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
La tibia se sobrecarga cuando el impacto que debería absorber la musculatura llega directo al hueso. Y eso depende de la pierna, pero también de si el tronco sostiene la zancada.
Empezamos por el eje porque es lo que se degrada primero cuando el volumen sube más rápido que la capacidad: una pelvis que cae en cada apoyo cambia cómo se recibe el impacto en cada paso. Trabajar gemelo y pie es imprescindible, y el reparto se decide arriba.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la periostitis tibial?
Un cuadro de sobrecarga en la cara interna de la tibia, cuyo nombre técnico es síndrome de estrés tibial medial. Afecta al hueso y a la musculatura que se inserta en él, y forma parte de un continuo que en su extremo acaba en la fractura por estrés.
¿Cómo sé si es periostitis o fractura por estrés?
La periostitis duele en una franja difusa de varios centímetros, mejora al calentar y no suele doler en reposo. Una fractura por estrés duele en un punto muy concreto que se puede señalar con un dedo, empeora conforme avanza la actividad, puede doler en reposo y el salto a una pierna suele ser doloroso.
¿Cuánto tarda en curarse la periostitis tibial?
De dos a seis semanas en un cuadro leve atendido a tiempo. Si se ha corrido con dolor durante meses, bastante más. Una fractura por estrés tiene otros plazos: de seis a doce semanas de consolidación bajo control médico.
¿Puedo seguir corriendo con periostitis?
Muchos casos toleran seguir corriendo con volumen reducido, sin cuestas y sin intensidad; otros necesitan parar un par de semanas. El criterio es cómo está la zona a las veinticuatro horas: si al día siguiente está igual o mejor, la dosis fue correcta.
¿Cómo evito que vuelva?
Con fuerza de gemelo, sóleo y pie, que son los que absorben el impacto, fuerza de cadera y cuádriceps, progresión gradual del volumen y atención a la cadencia y al calzado. Y comiendo suficiente: la disponibilidad energética baja es un factor de riesgo del hueso.
El siguiente paso
Si es la segunda vez que te pasa, el problema no es la mala suerte. Se puede medir qué le falta a esa pierna antes de volver a subir el volumen.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.