Fisioterapia deportiva
Fracturas por estrés: cuando el hueso avisa antes de romperse
No son un accidente, son el resultado de una carga repetida que el hueso no ha tenido tiempo de asimilar. Cómo reconocerlas, cuáles son de riesgo, cuánto tardan y qué hay detrás cuando se repiten.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
Una fractura por estrés no ocurre por un golpe. Ocurre porque el hueso ha recibido una carga repetida por encima de su capacidad de reparación, durante semanas. El hueso está vivo y se adapta a la carga —eso es lo que lo hace fuerte—, pero necesita tiempo, y cuando no lo tiene aparece primero una reacción de estrés y después una fisura.
Lo relevante: casi siempre hay semanas de aviso antes de la fractura. Reconocer ese aviso es la diferencia entre tres semanas y tres meses.
Cómo se reconoce
- Dolor en un punto muy concreto, que se puede señalar con la punta de un dedo.
- Empeora conforme avanza la actividad, al contrario de la periostitis, que mejora al calentar.
- Al principio duele solo al final del entrenamiento; después, desde el principio; y por último, andando.
- Puede doler en reposo o por la noche en fases más avanzadas.
- El salto a una pierna duele o es imposible.
- A veces hay hinchazón local discreta.
Sobre la imagen: la radiografía puede ser normal en las primeras semanas y eso no descarta nada. La resonancia es más sensible y detecta la reacción de estrés antes de que haya línea de fractura. La decisión de qué prueba hacer es médica.
Si tu dolor se puede señalar con un dedo y saltar a esa pierna duele, deja de correr hoy y consulta. No hay ninguna versión de esta historia en la que seguir entrenando salga bien.
Dónde aparecen
En corredores y en deportes de impacto, las localizaciones más frecuentes son la tibia, los metatarsianos —sobre todo el segundo y el tercero—, el peroné, el calcáneo y el sacro. En gimnasia y en deportes con extensión repetida de columna, la zona lumbar.
Las de alto riesgo
Hay un grupo que se trata de forma más conservadora y con más vigilancia, porque tienen peor evolución o riesgo de complicación: cuello del fémur, rótula, cara anterior de la tibia, maléolo medial, escafoides del tarso, base del quinto metatarsiano y sesamoideos.
Una fractura por estrés en el cuello del fémur, en concreto, es una situación que requiere valoración sin demora: puede dar dolor en la ingle que se confunde con una tendinopatía y tiene riesgo de complicación si se sigue cargando.
Por qué se producen
Casi nunca por una sola causa. Los factores que aparecen una y otra vez:
- Aumento brusco de volumen o de intensidad. Es el factor número uno.
- Poca fuerza y poca masa muscular: el músculo es lo que absorbe el impacto antes de que llegue al hueso.
- Disponibilidad energética baja: comer por debajo de lo que se gasta de forma sostenida. Es un factor de riesgo reconocido y frecuentemente ignorado, y afecta tanto a mujeres como a hombres.
- Alteraciones menstruales en mujeres deportistas, que son una señal de alarma en este contexto.
- Salud ósea comprometida: densidad mineral baja, déficit de vitamina D, ciertas medicaciones.
- Fracturas por estrés previas. El mejor predictor de una es haber tenido otra.
- Factores mecánicos: calzado agotado, cambio brusco de superficie, técnica de carrera con impacto elevado.
Cuánto tarda y cómo se vuelve
La consolidación se cuenta en seis a doce semanas según localización y gravedad, y la vuelta completa a la actividad puede llevar más. El plazo y la carga permitida los marca el médico que lleva el caso.
Durante ese tiempo no se está quieto:
- Descarga o carga parcial según indicación médica.
- Mantener el sistema con actividad sin impacto que esté permitida: bici, natación, remo, elíptica.
- Fuerza de todo lo que no esté afectado, para no llegar al alta con una pierna desacondicionada.
- Revisar la alimentación en serio, con un dietista-nutricionista si hay sospecha de disponibilidad energética baja.
- Progresión de impacto escalonada al volver: andar, después trote corto, después volumen, y por último intensidad.
Lo que evita la siguiente
No es correr menos para siempre. Es subir la carga de forma progresiva, tener músculo que absorba el impacto y comer suficiente. Cuando alguien acumula dos fracturas por estrés, en la mayoría de los casos la respuesta no está en las zapatillas: está en una de esas tres cosas, y casi siempre en la última.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Un hueso se rompe por fatiga cuando recibe más carga de la que puede reparar. Reducir esa carga tiene dos vías: bajar el volumen, y que el músculo absorba lo que hoy llega directo al hueso.
Empezamos por la columna porque el eje es lo que decide cómo se transmite el impacto en cada zancada. Y porque en las fracturas por estrés de repetición, la respuesta casi nunca está en el calzado: está en la fuerza, en la progresión y en si se come suficiente. Las tres se pueden mirar en una valoración.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una fractura por estrés?
Una fisura del hueso producida por carga repetida por encima de su capacidad de reparación, no por un golpe. Antes de la fractura suele haber semanas de aviso en forma de dolor localizado que va apareciendo cada vez más pronto en la actividad.
¿Cómo sé si tengo una fractura por estrés?
La señal más orientativa es un dolor en un punto muy concreto que se puede señalar con un dedo, que empeora conforme avanza la actividad y que hace doloroso o imposible saltar a una pierna. Puede doler en reposo en fases avanzadas. La radiografía puede ser normal al principio y no descarta el diagnóstico.
¿Cuánto tarda en curarse?
La consolidación se cuenta habitualmente en seis a doce semanas según localización y gravedad, con vuelta progresiva posterior. Los plazos y la carga permitida los marca el médico que lleva el caso.
¿Cuáles son las fracturas por estrés de alto riesgo?
Cuello del fémur, rótula, cara anterior de la tibia, maléolo medial, escafoides del tarso, base del quinto metatarsiano y sesamoideos. Se manejan con más vigilancia porque tienen peor evolución o riesgo de complicación.
¿Por qué he tenido varias?
Repetir fracturas por estrés obliga a mirar tres cosas: la progresión de carga, la fuerza y masa muscular que absorbe el impacto, y la disponibilidad energética, es decir si se come por debajo de lo que se gasta. También hay que estudiar la salud ósea y, en mujeres, las alteraciones menstruales.
El siguiente paso
Si has tenido más de una, lo importante no es la última lesión: es qué la está produciendo. En la valoración revisamos carga, fuerza y las preguntas que casi nadie hace.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.