Readaptación
Prevenir lesiones y rendir más no son dos objetivos, son el mismo
Se plantean como si compitieran entre sí: o entrenas para mejorar o entrenas para no lesionarte. En la práctica, lo que construye una cosa construye la otra.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
La objeción es habitual: "si dedico tiempo a prevención, se lo quito al entrenamiento". Suena razonable y es falsa casi siempre, por un motivo que se ve mejor con números que con argumentos.
La disponibilidad manda
En cualquier deporte, el predictor más potente del rendimiento a lo largo de una temporada es la disponibilidad: cuántas sesiones has podido entrenar sin estar lesionado.
Un deportista que entrena treinta y cuatro semanas seguidas progresa más que uno que entrena veinte semanas más intensas y pierde catorce por lesiones. No es una cuestión de esfuerzo: es aritmética.
La mejor sesión de entrenamiento del año es la que puedes hacer. Todas las demás son teóricas.
Por eso, en equipos profesionales, la disponibilidad de plantilla es uno de los indicadores que mejor correlaciona con los resultados de la temporada.
Las medidas que sirven para las dos cosas
Aquí está el argumento de fondo: casi todo lo que reduce lesiones también mejora el rendimiento.
- Fuerza. Reduce la incidencia de lesiones y mejora la economía de carrera, la potencia y la capacidad de acelerar y frenar. Es la medida más rentable en las dos direcciones.
- Trabajo excéntrico. Previene roturas musculares y mejora la capacidad de frenar, que es lo que permite cambiar de dirección más rápido.
- Movilidad. Reduce compensaciones y a la vez amplía el rango técnico disponible: un tenista con más rotación dorsal saca mejor.
- Control neuromuscular. Reduce el riesgo de lesión de rodilla y mejora la eficiencia del gesto.
- Sueño. Reduce lesiones, mejora el aprendizaje motor y aumenta la tolerancia al entrenamiento.
- Gestión de la carga. Evita el pico que lesiona y garantiza que el estímulo sea asimilable, que es la condición para adaptarse.
El malentendido de la prevención
Parte del problema es cómo se ha vendido: como una lista de ejercicios aburridos con gomas, hecha aparte del entrenamiento "de verdad".
Los programas que funcionan no son eso. Son entrenamiento: fuerza con carga progresiva, saltos, sprint, control del gesto. Lo que se llama prevención es, en su mayor parte, entrenar bien las cualidades que el deporte exige y que el propio deporte no desarrolla.
Cómo se organiza en la práctica
Sin añadir horas al calendario:
- Integrar en el calentamiento el trabajo neuromuscular: 12-15 minutos en cada sesión.
- Dos sesiones de fuerza semanales, que valen a la vez como prevención y como entrenamiento de rendimiento.
- Planificar descargas cada tres o cuatro semanas.
- Un test cada pocos meses para detectar asimetrías.
- Atender las molestias pronto, porque cada semana perdida por una lesión mal gestionada cuesta más que todo el tiempo dedicado a prevención en un mes.
La cuenta que conviene hacer
Quince minutos por sesión de trabajo preventivo, tres sesiones por semana, son unos 45 minutos semanales. En una temporada de nueve meses, unas 30 horas.
Una tendinopatía de Aquiles mal llevada cuesta fácilmente tres meses de entrenamiento condicionado. Una rotura de isquiotibiales con recaída, dos meses largos. Una lesión de ligamento cruzado, una temporada entera.
La comparación no está reñida: sale a favor de la prevención por goleada.
La conclusión
No hay que elegir. El deportista que entrena fuerza, controla su carga y duerme, se lesiona menos y rinde más. Los que se plantean como objetivos rivales son, casi siempre, el mismo trabajo visto desde dos ángulos.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
La razón de fondo por la que prevención y rendimiento coinciden es sencilla: las dos dependen de que la fuerza generada llegue entera al suelo o a la pelota. Lo que se pierde por el camino, se pierde en rendimiento y se acumula como carga donde no toca.
Ese camino pasa por la columna. Empezamos ahí porque es el punto donde ambas cosas se deciden a la vez: un eje que transmite bien produce más rendimiento con menos carga parásita. No hay que elegir entre las dos, y ese es exactamente el motivo.
Y hay un sitio donde esto lo hemos podido medir. En el Parets Club de Futbol, Primera Catalana, 25 jugadores, entre agosto de 2024 y junio de 2025: valoración individual de todos, trabajo de fuerza y de eje dentro del propio entrenamiento y vuelta al juego por criterios en lugar de por fechas. Las lesiones que impidieron estar disponible el día de partido pasaron de 63 la temporada anterior a 21: un 67 % menos. Es un solo equipo y una plantilla pequeña, así que no es una media de nada: es lo que pasó allí, con el indicador que de verdad le importa a un vestuario.
Preguntas frecuentes
¿El trabajo preventivo quita tiempo de entrenamiento?
En términos de calendario, sí: unos quince minutos por sesión. En términos de resultado, no: el tiempo perdido por una sola lesión mal gestionada supera con mucho el total dedicado a prevención en una temporada entera.
¿La fuerza mejora el rendimiento o solo previene lesiones?
Ambas cosas, y por los mismos mecanismos. El entrenamiento de fuerza mejora la economía de carrera, la potencia y la capacidad de acelerar y frenar, y a la vez reduce la incidencia de lesiones por sobreuso. Es la medida más rentable en las dos direcciones.
¿Qué es la disponibilidad y por qué importa tanto?
Es el número de sesiones que puedes entrenar sin estar lesionado. Es uno de los mejores predictores del rendimiento a lo largo de una temporada, porque la progresión depende de acumular estímulos de forma continuada, y cada periodo de baja rompe esa continuidad.
¿Por dónde empiezo si tengo poco tiempo?
Por dos sesiones de fuerza semanales y un calentamiento estructurado de doce a quince minutos en cada sesión. Esas dos medidas cubren la mayor parte del beneficio preventivo y a la vez mejoran el rendimiento, sin necesidad de añadir bloques adicionales al calendario.
El siguiente paso
Si cada temporada pierdes semanas por la misma molestia, el patrón se puede romper. Empezamos identificando qué se está desequilibrando.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.