Cuello, cabeza y mandíbula
Hernia cervical: cuándo el brazo se duerme y qué se puede hacer
Dolor de cuello que baja por el brazo, hormigueo en los dedos y una resonancia con una palabra que asusta. Qué significa de verdad, qué evolución tiene y cuándo hay que ir al médico sin esperar.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
El relato es casi siempre el mismo. Primero un cuello cargado durante semanas. Después un dolor que empieza a bajar por el hombro y llega al brazo. Y por último algo nuevo: hormigueo en dos dedos, o la sensación de que la mano está torpe. La resonancia dice «hernia discal C6-C7 con contacto radicular» y a partir de ahí la palabra hernia ocupa toda la conversación.
Conviene poner esto en su sitio, porque el pronóstico real es bastante mejor que la impresión que deja el informe.
Qué es y por qué duele el brazo
Entre cada dos vértebras hay un disco. Cuando parte de su contenido se desplaza hacia atrás puede tocar o irritar la raíz nerviosa que sale a ese nivel. Esa raíz no se queda en el cuello: va al hombro, al brazo y a la mano. De ahí que el dolor se sienta lejos del sitio donde está el problema.
El cuadro tiene nombre: radiculopatía cervical. Y tiene una característica útil para reconocerlo: el dolor y las sensaciones siguen un recorrido concreto, no difuso.
- C5: hombro y cara externa del brazo. Debilidad al separar el brazo.
- C6: cara externa del brazo y antebrazo hasta el pulgar y el índice. Debilidad al flexionar el codo o extender la muñeca.
- C7: parte posterior del brazo hasta el dedo medio. Debilidad al estirar el codo. Es el nivel más frecuente.
- C8: cara interna del antebrazo hasta el anular y el meñique. Debilidad en la mano.
Que el hormigueo respete uno de esos recorridos es lo que orienta al diagnóstico. Un hormigueo en toda la mano, o en las dos, apunta a otras cosas —túnel carpiano, causas metabólicas— y se estudia de otra manera.
Lo que dice una resonancia y lo que no
Aquí hay un dato que cambia la conversación: las hernias y las protrusiones cervicales aparecen con frecuencia en resonancias de personas sin ningún dolor, y esa frecuencia aumenta con la edad. Es un hallazgo habitual, no una enfermedad por sí mismo.
Consecuencia práctica: lo que importa no es el tamaño de la hernia en la imagen, sino la correspondencia entre lo que se ve y lo que te pasa. Una hernia grande sin síntomas coherentes no explica tu dolor; una pequeña en el nivel exacto que corresponde a tu recorrido, sí.
La imagen no duele. Duele la persona, y la exploración es la que decide si esa imagen tiene algo que ver con lo que has venido a contar.
La evolución natural, que es la buena noticia
La mayoría de las radiculopatías cervicales por hernia mejoran sin cirugía. La evolución típica es de semanas a unos pocos meses, con una fase inicial que puede ser muy dolorosa y una mejoría progresiva después. Además, el propio material herniado tiende a reducirse con el tiempo: es un fenómeno documentado en resonancias de seguimiento.
Los plazos que solemos manejar, sabiendo que cada caso es cada caso:
- Primeras dos o tres semanas: la fase más dolorosa. El objetivo es dormir, controlar el dolor y mantener el movimiento que se tolere.
- De la tercera semana al segundo mes: el dolor del brazo suele empezar a retirarse hacia arriba. Que el dolor «suba» del antebrazo al hombro es buena señal, aunque el cuello moleste más.
- De dos a cuatro meses: el hormigueo residual va desapareciendo. Es lo último que se va, y puede tardar.
Qué hace la fisioterapia
No «coloca» el disco: eso no lo hace nada ni nadie. Lo que hace es cambiar las condiciones en las que ese nervio está trabajando.
- Encontrar posiciones y movimientos que descarguen la raíz. En muchas radiculopatías hay una dirección de movimiento que alivia el brazo, y usarla de forma sistemática es una de las cosas que más rinde en la fase aguda.
- Trabajo de movilidad de la columna dorsal. Es la parte que menos se espera el paciente y una de las más útiles: si el tramo dorsal no se mueve, el cervical trabaja de más en cada gesto.
- Fuerza del cuello y de la escápula, con progresión. Es lo que sostiene el resultado a medio plazo, y lo que separa a quien no vuelve a tener episodios de quien los tiene cada año.
- Educación sobre carga. Qué se puede seguir haciendo, cuánto, y qué señal indica que hoy ha sido demasiado.
- Técnicas de deslizamiento neural, cuando están indicadas y con dosis controlada. Es una herramienta, no el tratamiento.
Lo que no recomendamos, y conviene decirlo claro: manipulaciones cervicales de alta velocidad en una radiculopatía aguda. El balance riesgo-beneficio no las respalda en este cuadro.
El collarín y el reposo
El collarín puede aliviar unos días en un cuadro muy agudo, y ahí tiene su papel. A partir de ahí trabaja en contra: la musculatura del cuello se desacondiciona rápido y la recuperación se alarga. Lo mismo con el reposo absoluto. Movimiento tolerable, sí; inmovilidad, no.
Los dos primeros puntos son los que más importan aquí: una debilidad progresiva o síntomas en las cuatro extremidades cambian el escenario y son valoración médica urgente, no de fisioterapia.
¿Y la cirugía?
Se plantea, a grandes rasgos, en tres situaciones: déficit motor importante o progresivo, dolor incapacitante que no responde después de un tiempo razonable de tratamiento conservador, y signos de compresión de la médula. Es una decisión del cirujano, con la resonancia y la exploración delante.
Fuera de esos casos, la evidencia disponible no muestra que operar dé mejores resultados a largo plazo que el tratamiento conservador bien hecho. Y eso es exactamente lo que hay que aprovechar en los primeros meses.
La conclusión
Una hernia cervical con dolor irradiado es un cuadro doloroso, lento y que asusta, y en la gran mayoría de los casos se resuelve sin quirófano. Lo que hay que hacer bien es la fase aguda —dormir, moverse dentro de lo tolerable, no inmovilizar— y no dejar el trabajo a medias cuando deja de doler, que es cuando empieza la parte que evita el siguiente episodio.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Una raíz cervical irritada se irrita más o menos según cuánto espacio y cuánto movimiento tenga la columna alrededor. Y ese espacio no depende solo del segmento donde está la hernia: depende de cuánto se mueve el tramo dorsal que hay justo debajo.
Empezamos por ahí porque es la parte que se puede cambiar. El disco sigue su curso —y su curso, afortunadamente, suele ser bueno—, mientras el trabajo de movilidad dorsal y de fuerza escapular reduce lo que ese nivel tiene que absorber en cada gesto del día.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse una hernia cervical?
La mayoría de los cuadros con dolor irradiado al brazo mejoran en un plazo de semanas a unos pocos meses sin cirugía. Las dos o tres primeras semanas suelen ser las más dolorosas; el hormigueo residual es lo último que desaparece y puede tardar varios meses.
¿Por qué se me duerme el brazo o la mano?
Porque la raíz nerviosa que sale del cuello a ese nivel está irritada, y esa raíz lleva sensibilidad al brazo y a determinados dedos. Que el hormigueo siga un recorrido concreto —por ejemplo pulgar e índice, o el dedo medio— es lo que orienta al nivel afectado.
¿Es grave que la resonancia diga hernia discal cervical?
No por sí mismo. Las hernias y protrusiones cervicales aparecen con frecuencia en resonancias de personas sin ningún dolor, y son más habituales con la edad. Lo que importa es si el hallazgo se corresponde con tus síntomas en la exploración.
¿Hay que operar una hernia cervical?
En la mayoría de los casos, no. Se plantea cirugía cuando hay pérdida de fuerza importante o progresiva, signos de compresión de la médula, o dolor incapacitante que no responde tras un tiempo razonable de tratamiento conservador. Es una decisión médica.
¿Debo llevar collarín?
Como mucho unos pocos días en la fase más aguda si alivia. Mantenerlo más allá de eso desacondiciona la musculatura del cuello y alarga la recuperación. El objetivo desde el principio es mover dentro de lo que se tolere.
El siguiente paso
Si tienes dolor que baja por el brazo, lo primero es una exploración que confirme qué nivel está implicado y descarte lo que hay que descartar. A partir de ahí el plan es bastante claro.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.