Cuello, cabeza y mandíbula
Acúfenos, oído tapado y mandíbula: cuándo tienen origen cervical
Hay un grupo de acúfenos que cambia al mover el cuello o la mandíbula. Ese detalle es el que separa lo que puede responder a fisioterapia de lo que hay que estudiar en otro sitio.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
Este artículo hay que empezarlo con una advertencia honesta, porque es un terreno donde se prometen cosas que no se pueden prometer: un acúfeno se estudia primero en otorrinolaringología. Siempre. Lo que viene después solo tiene sentido cuando esa puerta ya se ha pasado.
Dicho eso, existe un subgrupo de acúfenos que sí se modifica con el cuello y con la mandíbula, y en ese subgrupo la fisioterapia tiene algo que aportar. Vamos a delimitarlo bien.
Qué es un acúfeno somatosensorial
Un acúfeno es percibir un sonido —pitido, zumbido, siseo— sin que exista una fuente externa. La mayoría se relacionan con el sistema auditivo: pérdida de audición, exposición a ruido, cambios asociados a la edad.
Pero hay una parte que se llama somatosensorial o somático, y tiene una característica que la define: el acúfeno cambia —de intensidad, de tono o de lado— cuando se mueve el cuello, se aprieta la mandíbula, se abre la boca o se presiona en determinados puntos musculares.
El mecanismo propuesto es que las señales que llegan desde el cuello alto y desde la articulación de la mandíbula convergen con las vías auditivas en el tronco cerebral, y pueden modular cómo se procesa ese sonido. No es que el cuello «genere» el pitido: es que influye en cómo se percibe.
Cómo saber si el tuyo es de ese grupo
Estas son las señales que lo sugieren. Ninguna es diagnóstica por sí sola, y el diagnóstico no se hace por internet.
- El acúfeno cambia al girar o inclinar el cuello, o al mantener una postura un rato.
- Cambia al apretar los dientes, abrir mucho la boca o masticar.
- Aparece o empeora en las temporadas en que el cuello o la mandíbula están peor, y mejora cuando esas zonas mejoran.
- Va acompañado de sensación de oído tapado o de presión sin que la exploración otológica encuentre causa.
- Hay chasquidos, dolor o limitación en la mandíbula, o bruxismo conocido.
- La audiometría es normal o casi normal, y el otorrino no ha encontrado una causa auditiva que lo explique.
La pregunta que más información da en una primera visita es simple: ¿el pitido cambia si mueves el cuello o si aprietas los dientes? Si la respuesta es sí, hay algo con lo que trabajar.
La conexión con la mandíbula
La articulación temporomandibular está literalmente a un centímetro del oído, y comparte relaciones anatómicas con él. En personas con trastorno temporomandibular es frecuente encontrar síntomas óticos: acúfeno, sensación de plenitud, incluso mareo leve.
Lo que puede aportar la fisioterapia ahí es concreto: reducir el dolor y la sobrecarga de la musculatura masticatoria, recuperar movimiento de la articulación, trabajar el hábito de apretamiento diurno y coordinarse con el dentista u odontólogo cuando hace falta férula de descarga. En una parte de los casos, cuando el cuadro mandibular mejora, el síntoma ótico baja con él.
Qué esperar de forma realista
Y aquí conviene ser preciso, porque es un campo donde abunda la promesa fácil.
- La evidencia sobre fisioterapia en acúfeno somatosensorial es prometedora pero limitada: estudios pequeños, resultados heterogéneos.
- El objetivo razonable es reducir la intensidad y la molestia, no garantizar la desaparición del pitido.
- Si el acúfeno no se modifica con nada de lo anterior, es poco probable que la fisioterapia haga algo por él. Decirlo antes de empezar es parte del trato.
- La herramienta con más respaldo para el malestar asociado al acúfeno crónico es la terapia cognitivo-conductual, junto con el manejo audiológico. No compite con lo nuestro: va antes.
Y el mareo
Es habitual que en este cuadro aparezca también inestabilidad. Conviene separar dos cosas: un vértigo rotatorio intenso, con la sensación de que la habitación gira, apunta al sistema vestibular y se estudia en otorrino. Una inestabilidad difusa, de andar como flotando, que empeora con el cuello cargado y con las horas de pantalla, es más compatible con origen cervical y responde mejor a nuestro trabajo.
La conclusión
Si tienes un acúfeno, el orden es: otorrino primero. Si el estudio auditivo no explica lo que te pasa y el pitido cambia al mover el cuello o al apretar los dientes, entonces hay una vía por explorar y merece una valoración. Con un objetivo honesto: bajar la intensidad y la molestia de un síntoma que se puede modular, no prometer silencio.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
El cuello alto y la mandíbula funcionan como una unidad: comparten musculatura, comparten posición y comparten las consecuencias de una postura mantenida durante horas. Por eso tantas veces aparecen juntos.
Empezamos por la columna porque es lo que sostiene la cabeza en la que está esa mandíbula. Cuando el eje no cumple su parte, la musculatura masticatoria y la del cuello alto trabajan de más todo el día, y ahí es donde se puede intervenir con criterio en lugar de a ciegas.
Preguntas frecuentes
¿Pueden los problemas de cuello causar acúfenos?
Pueden modularlos. Existe un subgrupo llamado acúfeno somatosensorial en el que el pitido cambia al mover el cuello, apretar la mandíbula o presionar ciertos puntos musculares. La explicación propuesta es la convergencia de señales del cuello alto y la mandíbula con las vías auditivas. Todo acúfeno debe estudiarse primero en otorrinolaringología.
¿Cómo sé si mi acúfeno es de origen cervical o mandibular?
La pista principal es que se modifique: que cambie de intensidad o de tono al girar el cuello, al apretar los dientes o al abrir la boca. Suele acompañarse de dolor cervical o mandibular, bruxismo, sensación de oído tapado y una audiometría normal o casi normal.
¿La fisioterapia cura los acúfenos?
No se puede prometer eso. En el subgrupo somatosensorial hay estudios que muestran reducción de la intensidad y de la molestia, pero son pequeños y heterogéneos. Si el acúfeno no se modifica al mover cuello o mandíbula, es poco probable que responda.
¿Por qué noto el oído tapado si el otorrino no encuentra nada?
La sensación de plenitud ótica es frecuente en el trastorno temporomandibular, por la proximidad y las relaciones anatómicas entre esa articulación y el oído. Cuando el cuadro mandibular mejora, en una parte de los casos el síntoma disminuye.
¿El acúfeno pulsátil es lo mismo?
No, y es importante distinguirlo: un acúfeno que sigue el ritmo del latido requiere estudio médico específico. No entra en este grupo y no es algo que se aborde con fisioterapia.
El siguiente paso
Si el otorrino ya ha descartado causa auditiva y notas que el pitido cambia al mover el cuello o la mandíbula, la valoración sirve para ver si hay margen. Y si no lo hay, te lo diremos.
Seguir leyendo
Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
Pedimos cita en Sant Andreu de Llavaneres, Premià de Dalt y Barcelona.
Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.