Fisioterapia deportiva
Epicondilitis: el codo de tenista que casi siempre viene del pádel
Duele el lado de fuera del codo, y lo peor no es jugar: es coger la sartén, girar la llave o dar la mano. Se llama codo de tenista y en el Maresme lo produce sobre todo el pádel.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
De todas las lesiones que trae el pádel, esta es la que más veces se convierte en crónica. En parte por el gesto, y en parte porque el consejo que recibe casi todo el mundo —descansar hasta que se pase— es justo el que la mantiene.
Qué es exactamente
En la parte externa del codo, sobre una prominencia ósea llamada epicóndilo, se insertan los tendones de los músculos que extienden la muñeca y los dedos. El más implicado casi siempre es el extensor radial corto del carpo.
Cuando esos tendones se sobrecargan de forma repetida, el tejido degenera igual que en cualquier otra tendinopatía. Y otra vez: el nombre acabado en -itis es engañoso. En los cuadros de semanas o meses no hay inflamación que reducir; hay un tendón que se ha vuelto incapaz de tolerar lo que le pides.
La epicondilitis no es un problema del codo. Es un problema de cuánta fuerza puede generar y absorber tu antebrazo, y de cuánta le exige tu muñeca al golpear.
Por qué el pádel la produce tanto
- El revés a una mano con la muñeca poco firme obliga al extensor a frenar el impacto en cada golpe.
- Golpear con la muñeca en lugar de con el hombro y el tronco. Es el patrón del jugador amateur, y multiplica la carga sobre el codo.
- La bandeja y la víbora, gestos por encima de la cabeza muy repetidos, con impacto y giro.
- Pala demasiado pesada, con el balance muy adelantado o con un grip demasiado fino para la mano del jugador.
- Volumen de juego. Pasar de un partido a la semana a tres, o encadenar torneos. Casi siempre hay un salto de carga en las semanas previas.
Y hay un factor que se nombra poco: la falta de fuerza general de agarre y de hombro. El jugador que llega a los cuarenta jugando tres veces por semana sin haber tocado una pesa en su vida tiene un antebrazo que no da para eso.
Por qué el reposo no funciona
Es la parte que cuesta aceptar. Con reposo el dolor baja, porque se retira el estímulo. Al volver a jugar, el tendón está igual de degenerado que antes y encima con menos fuerza. Duele otra vez, a veces al segundo partido.
Ese ciclo —parar, mejorar, volver, recaer— es la historia estándar de la epicondilitis crónica, y puede durar años. Lo que rompe el ciclo es cargar el tendón de forma progresiva mientras se ajusta lo que lo irrita.
El tratamiento que sí funciona
- Isométricos de extensión de muñeca en la fase dolorosa: contracciones mantenidas de unos 45 segundos. Bajan el dolor y permiten empezar.
- Fuerza lenta y pesada de extensores de muñeca, incluyendo la fase excéntrica. Es el núcleo del tratamiento y la parte que casi todo el mundo hace con muy poco peso y demasiadas repeticiones.
- Fuerza de agarre. Se mide y se entrena. Un déficit de agarre respecto al otro lado es de los mejores indicadores de cómo va la recuperación.
- Hombro y escápula. Si el hombro no genera la fuerza del golpe, la genera el antebrazo. Trabajar rotadores y estabilizadores del omóplato quita carga del codo de forma muy eficaz.
- Movilidad de la columna dorsal. Necesaria para golpear con rotación de tronco en vez de con brazo.
Plazos: de seis a doce semanas en cuadros recientes; tres a seis meses en los que llevan más de un año. Con trabajo constante, la mayoría de casos se resuelven sin cirugía.
Los ajustes de material
No resuelven el problema, pero reducen la carga mientras trabajas:
- Revisar el grosor del grip: uno demasiado fino obliga a apretar más.
- Valorar una pala más ligera o con el balance más atrasado durante la temporada de recuperación.
- La cincha epicondílea puede aliviar en el partido. Es una muleta útil a corto plazo, no un tratamiento.
- Bajar la tensión del cordaje en tenis.
Lo que suele faltar
Prácticamente siempre, dos cosas: peso suficiente en los ejercicios y trabajo de hombro. La gente hace veinte repeticiones con una goma fina durante seis semanas y concluye que el ejercicio no funciona. El ejercicio funciona; la dosis era la de un calentamiento.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Un codo que duele en el pádel es casi siempre un codo que está generando fuerza que debería venir del tronco. Cuando la columna dorsal no rota lo suficiente, el golpe se fabrica con brazo y muñeca, y el tendón del antebrazo hace un trabajo para el que no está.
Por eso empezamos por el eje: la rotación dorsal y la estabilidad del tronco deciden cuánta carga llega al codo en cada golpe. El tratamiento del tendón sigue siendo de tendón —fuerza progresiva, sin atajos—, pero sin ese cambio de reparto el codo vuelve a la tercera semana de volver a jugar.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que dejar de jugar al pádel?
Casi nunca del todo. Lo habitual es reducir partidos durante unas semanas, evitar los golpes que más lo reproducen y mantener el trabajo de fuerza. Parar completamente alivia mientras dura y devuelve un tendón más débil a la pista, que es exactamente el ciclo que hay que romper.
¿Sirve la cinta o cincha del codo?
Puede reducir el dolor durante el partido y por eso resulta útil como apoyo puntual. No cambia el estado del tendón ni sustituye al trabajo de fuerza: si se usa como única medida, el problema sigue exactamente donde estaba cuando se retira.
¿Cuánto tarda en curarse una epicondilitis?
Entre seis y doce semanas si se coge pronto, y de tres a seis meses cuando lleva más de un año instalada. El factor que más influye no es el tiempo que lleve, sino si el programa de fuerza tiene carga suficiente y si se corrige lo que estaba sobrecargando el codo.
¿Y si me infiltran corticoide?
Es una decisión médica. Alivia bastante a corto plazo, pero los estudios a largo plazo son claros: a los seis y doce meses los resultados son peores que con ejercicio, con más recaídas. Puede tener sentido puntual para poder empezar a trabajar, no como tratamiento principal.
¿Y la epitrocleitis o codo de golfista? ¿Es lo mismo?
Es el mismo problema en el lado contrario del codo. La epicondilitis afecta a los tendones de la cara externa —los que extienden la muñeca— y la epitrocleitis, o codo de golfista, a los de la cara interna, los que la flexionan. El mecanismo, la evolución y el tratamiento son equivalentes: reducir temporalmente el gesto que lo provoca, carga progresiva del tendón y revisar de dónde viene la sobrecarga, que a menudo es del hombro y de la escápula. Los plazos también son los mismos: se cuentan en meses, no en semanas.
El siguiente paso
Si llevas meses parando y volviendo con el mismo codo, el problema no es la paciencia: es que falta un plan de carga. En la valoración medimos fuerza de agarre y se trabaja desde ahí.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.