Dolor de espalda
Lumbago: qué hacer en las primeras 48 horas
Te has quedado bloqueado. Duele muchísimo, cuesta enderezarse y da miedo moverse. Lo que hagas estos dos días condiciona bastante las dos semanas siguientes.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 6 minutos ·
El lumbago agudo —bloqueo lumbar, lumbalgia mecánica aguda— es de las cosas que más asustan y de las que mejor pronóstico tienen. Duele de forma desproporcionada respecto a lo que está pasando realmente en el tejido, y eso lleva a tomar decisiones que alargan el proceso.
Lo primero: qué está pasando
En la mayoría de casos hay una respuesta de protección muy intensa: la musculatura se contrae para inmovilizar la zona, y esa contracción es responsable de buena parte del dolor. No suele haber una rotura ni un daño estructural importante, aunque la sensación sea exactamente esa.
Saber eso importa, porque el miedo aumenta la contracción y la contracción aumenta el dolor.
El dolor de un lumbago no mide el daño. Mide cuánta protección ha decidido activar tu sistema, y ese nivel se puede bajar.
Qué hacer
- Moverte dentro de lo tolerable. Es la medida con más respaldo. No significa forzar: significa no quedarse quieto. Caminar por casa, cambiar de postura a menudo, levantarse cada poco.
- Reposo relativo, no absoluto. Si necesitas tumbarte, hazlo, pero en tramos cortos. Más de uno o dos días en cama empeora el pronóstico de forma bastante consistente.
- Calor. Suele aliviar más que el frío en un cuadro de contractura, y ayuda a tolerar el movimiento. Veinte minutos, varias veces al día.
- Buscar la postura y la dirección que alivian. Casi siempre hay una: en unos alivia tumbarse boca arriba con las piernas flexionadas, en otros ponerse de pie, en otros inclinarse hacia un lado. Esa dirección es información útil.
- Seguir con la vida en versión reducida. Volver a la actividad normal cuanto antes es lo que más acorta el episodio.
Qué no hacer
- Cama varios días. Es el error clásico y el que más alarga el cuadro.
- Estirar con fuerza. En fase aguda, tirar de una musculatura en defensa suele aumentar la protección.
- Que alguien te "coloque" la espalda a lo bruto. Las manipulaciones tienen indicaciones y una fase aguda muy irritable no siempre es una de ellas.
- Automedicarte más allá de lo puntual. La pauta la marca tu médico o tu farmacéutico.
- Pedir una resonancia el primer día. En un cuadro sin señales de alarma no cambia el tratamiento y añade hallazgos que asustan.
Cómo dormir estos días
La postura que menos moleste, sin reglas rígidas. Las dos que mejor funcionan en la práctica: de lado con un cojín entre las rodillas, o boca arriba con un cojín debajo de las rodillas. Boca abajo suele ser la peor durante un lumbago agudo.
Y para levantarse de la cama: girar primero de lado, sacar las piernas y empujar con los brazos, en lugar de incorporarse de frente.
Cuánto va a durar
La mayoría de episodios agudos mejoran claramente en una o dos semanas, y muchos antes. Si a las tres o cuatro semanas sigue igual, o si el dolor empieza a bajar por la pierna, conviene valorarlo.
Y una recomendación que ahorra episodios futuros: cuando se pase, no lo des por cerrado. Un lumbago es un aviso bastante fiable de que hay algo en el reparto de carga que conviene mirar.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Un episodio agudo se resuelve casi siempre solo. Lo que no se resuelve solo es el motivo por el que apareció, y por eso un lumbago conviene leerlo como lo que es: un aviso bastante fiable.
Empezamos por la columna porque en esos primeros días es donde se obtiene la información más útil: qué dirección de movimiento alivia, qué segmento está bloqueado y qué musculatura ha entrado en defensa. Con eso se acorta el episodio, y sobre todo se sabe por dónde seguir cuando el dolor se haya ido.
Preguntas frecuentes
¿Frío o calor para un lumbago?
En un cuadro de contractura aguda el calor suele aliviar más y ayuda a tolerar el movimiento. El frío puede tener sentido las primeras horas si hay un componente inflamatorio claro tras un esfuerzo puntual. En la práctica, usa el que te alivie: ninguno de los dos cambia el curso del episodio, ambos ayudan a moverte.
¿Cuántos días de reposo necesito?
Los mínimos posibles. El reposo relativo de uno o dos días puede ser inevitable si el dolor es muy intenso, pero pasar varios días en cama empeora el pronóstico de forma bastante consistente. Volver a la actividad normal cuanto antes es lo que más acorta el episodio.
¿Puedo ir a trabajar con lumbago?
Si el trabajo lo permite, seguir activo suele ser mejor que quedarse en casa, adaptando lo que haga falta durante unos días. En puestos con manipulación de cargas o posturas mantenidas la decisión depende del caso y conviene valorarla con tu médico.
¿Cuándo debo ir al fisioterapeuta?
Puedes acudir desde los primeros días: en fase aguda el trabajo se centra en bajar el dolor, encontrar la dirección que alivia y devolverte movimiento. Y sobre todo, conviene ir aunque se pase solo: un lumbago suele avisar de algo en el reparto de carga que se puede corregir.
El siguiente paso
Si estás en pleno episodio, se puede empezar hoy: en la primera visita buscamos la dirección que te alivia y sales moviéndote mejor de como entraste.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.